Apagá las luces interiores y abrí una ventana o puerta hacia el exterior. En muchos casos, el insecto volará por su cuenta hacia la oscuridad.
Usá un vaso y un cartón: colocá el vaso sobre el escarabajo, deslizá un trozo de cartón debajo y trasladalo hacia afuera.
Evitá aplastarlo: además de ser innecesario, este insecto cumple un papel en el ecosistema y sirve de alimento para aves, murciélagos y otros animales.
Revisá mosquiteros y rendijas si la situación se repite, ya que en temporada alta varios ejemplares pueden intentar entrar atraídos por las luces.
Cómo prevenir su entrada
Si vivís cerca de zonas arboladas y notás que estos escarabajos aparecen con frecuencia durante mayo y junio, podés tomar algunas medidas para reducir las visitas:
Instalá mosquiteros en ventanas y puertas.
Usá bombillas de luz cálida o amarilla en exteriores, menos atractivas para los insectos que las luces blancas o ultravioleta.
Mantené las luces exteriores apagadas cuando no sean necesarias.
Cerrá las cortinas al anochecer para que la luz interior no se vea desde afuera.
Un visitante temporal
La buena noticia es que la aparición del escarabajo sanjuanero es estacional y breve. Los adultos viven apenas unas semanas, lo suficiente para reproducirse antes de morir. Pasada la primavera tardía, sus visitas nocturnas desaparecen hasta el año siguiente. Así que, si te encontrás con uno de estos voluminosos huéspedes alados, recordá que se trata de un insecto inofensivo, parte natural del ciclo de la primavera, que merece ser tratado con respeto y devuelto al exterior en lugar de ser temido.