Durante las noches templadas de finales de primavera, no es raro escuchar un golpe seco contra una lámpara o ventana y descubrir, al asomarse, a un escarabajo grande, marrón rojizo y de aspecto robusto, aferrado a alguna superficie como si hubiera llegado para quedarse. Ese visitante inesperado suele ser el llamado escarabajo sanjuanero o abejorro de mayo, conocido científicamente como Melolontha melolontha.
Aunque su apariencia puede resultar intimidante, se trata de un insecto inofensivo para las personas. Sin embargo, su tamaño, su vuelo torpe y su costumbre de sentirse atraído por las luces lo convierten en uno de los huéspedes nocturnos más llamativos de la temporada.
¿Qué es exactamente el escarabajo sanjuanero?
El Melolontha melolontha es un coleóptero perteneciente a la familia Scarabaeidae, la misma que agrupa a los conocidos escarabajos peloteros. Es originario de Europa, donde aparece principalmente entre los meses de mayo y junio, de ahí su nombre popular de «abejorro de mayo». En algunas regiones de habla hispana también se lo conoce como escarabajo sanjuanero, por coincidir su aparición con las fiestas de San Juan.
Su cuerpo mide entre 2 y 3 centímetros de longitud, presenta un color marrón rojizo brillante en los élitros (las alas endurecidas) y un tórax oscuro y peludo. Una de sus características más curiosas son las antenas en forma de abanico de los machos, que se despliegan como pequeños peines. Estas antenas no son meramente decorativas: les permiten detectar las feromonas de las hembras desde distancias considerables.