Si buscas un postre suave, esponjoso y lleno de sabor casero, este pastel clásico de mantequilla y vainilla con salsa de suero de leche es una auténtica joya de la repostería tradicional. Con una textura increíblemente ligera, un delicado aroma a vainilla y una miga húmeda que se derrite en la boca, esta receta recuerda a los pasteles que preparaban las abuelas para las reuniones familiares.
Perfecto para acompañar una taza de café, una merienda especial o una celebración, este pastel conquista a todos desde el primer bocado.
¿Por qué este pastel es tan especial?
La combinación de mantequilla, vainilla y suero de leche (buttermilk) crea una textura extremadamente suave y aireada.
Sus ventajas:
Muy esponjoso y ligero.
Sabor delicado y equilibrado.
Fácil de preparar.
Ideal para cualquier ocasión.
Se mantiene fresco durante varios días.
Ingredientes
Para el pastel
250 g de harina de trigo
200 g de azúcar
120 g de mantequilla a temperatura ambiente
4 huevos grandes
250 ml de suero de leche (buttermilk)
1 cucharada de extracto de vainilla
1 cucharada de polvo para hornear
1 pizca de sal
Para decorar
Azúcar glas
Frutas frescas (opcional)
Cómo preparar suero de leche casero
Si no encuentras buttermilk, puedes hacerlo fácilmente.
Ingredientes
250 ml de leche
1 cucharada de jugo de limón o vinagre blanco
Preparación
Mezcla ambos ingredientes y deja reposar durante 10 minutos.
Preparación del Pastel
Paso 1: Preparar el horno
Precalienta el horno a 170°C.
Engrasa y enharina un molde redondo de aproximadamente 22 cm.
Paso 2: Batir la mantequilla
Bate la mantequilla con el azúcar durante 4 a 5 minutos hasta obtener una mezcla clara y cremosa.