Hay una razón por la que su rostro aparece cuando todo está en silencio.
Una razón por la que su voz te alcanza mientras el mundo duerme.
Una razón por la que el corazón despierta antes que los ojos.
Para muchos, esto no es más que imaginación o recuerdos sueltos del pasado.
Sin embargo, desde una mirada espiritual y psicológica profunda, soñar con alguien que falleció nunca es un simple sueño.
No es solo memoria: es un llamado interior
Cuando una persona que ya partió aparece en tus sueños, no se trata únicamente de recordar.
Es un contacto con algo más profundo, con capas del alma que durante la vigilia permanecen cerradas.
Carl Jung afirmaba que los sueños son el lenguaje del inconsciente. En ellos, la mente expresa aquello que no pudo resolverse, decirse o comprenderse. Por eso, estos sueños llegan cuando el corazón está preparado para recibirlos.