El tema del color: un engaño visual
¿Te has fijado que la carne molida del supermercado siempre tiene un color rojo intenso y parejo? Parece señal de frescura, ¿no? Pues en realidad, muchas veces se logra ese color con la ayuda de aditivos y gases como el monóxido de carbono, que ayudan a que la carne luzca “fresca” durante más tiempo, incluso cuando ya ha comenzado a deteriorarse internamente.
Al estar compuesta por partes de múltiples animales y pasar por tantos procesos, la carne molida puede ser más vulnerable a la contaminación cruzada, especialmente con bacterias como E. coli y salmonella. De hecho, los brotes de enfermedades alimentarias por carne molida no son tan raros como se piensa, y muchas veces se deben a una cadena de producción poco higiénica o mal controlada.
Por eso, es tan importante cocinarla completamente, sin dejar partes rosadas en el centro, y evitar consumirla cruda o semicruda, como en algunas recetas.
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Qué puedes hacer tú para evitarlo?
La mejor forma de asegurarte de lo que comes es moler tu propia carne en casa. Si tienes un molino de carne o una procesadora de alimentos, puedes comprar un corte que te inspire confianza, como la falda, el lomo o el aguayón, y molerlo tú mismo. Así sabes exactamente qué estás comiendo, sin sorpresas.Carne y marisco
Otra opción es acudir a una carnicería de confianza y pedir que te muelan el corte en el momento. Puede costar un poco más, pero a cambio tendrás un producto mucho más fresco, sabroso y seguro.
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