Fotografía de un niño que se convirtió en uno de los hombres más reconocidos de nuestro tiempo.

El niño creció en un lugar donde las oportunidades eran escasas. Muchos niños dejaban la escuela pronto para ayudar a sus familias. Eldinero siempre escaseaba y el futuro a menudo parecía incierto. Pero el niño tenía algo que lo distinguía discretamente: la curiosidad. Preguntaba sobre todo. ¿Por qué brillaban tanto las estrellas por la noche? ¿Cómo funcionaban las máquinas? ¿Qué existía más allá de las pequeñas calles de su pueblo?

Sus profesores notaron su curiosidad. A veces se quedaba después de clase para leer libros que eran demasiado complejos para su edad. Le encantaban las historias de exploradores, inventores y líderes que cambiaron el mundo. Esas historias sembraron una semilla en su mente. Empezó a imaginar que tal vez, algún día, él también podría hacer algo importante.

Pero soñar no siempre fue fácil. A medida que crecía, mucha gente a su alrededor le decía que fuera realista. Le comentaban que los chicos de barrios como el suyo rara vez lograban grandes cosas. Le animaban a buscar un trabajo sencillo, a aceptar una vida normal y corriente, y a no esperar demasiado del mundo.

Aun así, el niño se negaba a renunciar a sus sueños. Estudiaba siempre que podía. Por la noche, cuando a veces se iba la luz, leía a la luz de una pequeña lámpara. Cuando fracasaba, lo veía como una lección, no como un final. Cada error lo impulsaba a intentarlo de nuevo.