Mantenerse activo en el hogar, asumir pequeñas responsabilidades y resistir la tentación de delegar todo contribuye a sostener la autonomía durante más tiempo.
8. Tener una actitud positiva ante la vida
El bienestar emocional es tan importante como el físico. Las personas mayores que conservan el humor, la curiosidad, el interés por aprender y la capacidad de adaptarse a los cambios suelen vivir más y mejor. La gratitud, el propósito y el sentido de pertenencia son factores protectores frente al deterioro.
Practicar la meditación, llevar un diario, dedicar tiempo a actividades placenteras o colaborar con causas comunitarias refuerzan esta actitud.
Hábitos que sostienen estas capacidades
Más allá de cada signo en particular, los especialistas coinciden en algunos hábitos que potencian un envejecimiento saludable:
Actividad física regular, adaptada a las posibilidades de cada persona.
Alimentación equilibrada, rica en nutrientes y baja en ultraprocesados.
Hidratación adecuada a lo largo del día.
Controles médicos periódicos y adherencia a los tratamientos indicados.
Estimulación mental a través de la lectura, los juegos y los nuevos aprendizajes.
Vida social activa y participación comunitaria.
Conservar estas ocho capacidades después de los 65 años no es cuestión de suerte: es el resultado de pequeñas decisiones diarias que, sostenidas en el tiempo, marcan una gran diferencia. Envejecer con salud, lucidez y autonomía es posible cuando se cuida el cuerpo, la mente y los vínculos. Ante cualquier cambio importante, lo más recomendable es consultar con un profesional de la salud para recibir orientación personalizada.